Se debate la importancia de la comunicación de crisis en casos de conmoción pública, como la desaparición de Luciana. Se enfatiza la necesidad de brindar información general para calmar a la sociedad y evitar especulaciones, sin comprometer la intimidad familiar ni la investigación en curso.
Se compara con el caso de Agostina Vega, donde la falta de información generó comparaciones y rumores sobre posibles redes de trata. Se subraya que, si bien se deben proteger los derechos del niño y la investigación, es fundamental comunicar datos de manera genérica para desactivar fantasías y miedos.