El avance de la agricultura y la ganadería amenaza la supervivencia de plantas nativas en zonas de humedales, impulsando la necesidad de estudiarlas para su preservación. Las muestras recolectadas en la Reserva Iberá son llevadas a laboratorios para su identificación y estudio taxonómico.
El objetivo es completar una base de datos de la flora regional y depositar las muestras en el herbario del instituto. Esta labor científica permite un control permanente sobre la reserva, facilitando la detección y manejo de posibles anomalías y asegurando la conservación de miles de especies vegetales indispensables para el equilibrio ecológico.