La trayectoria de Los Redondos y el Indio Solari estuvo marcada por una explosión de popularidad que generó experiencias masivas y, en ocasiones, trágicas. El crecimiento exponencial de la banda, desde Cemento hasta Obras, culminó en eventos multitudinarios donde la logística y la seguridad se volvieron un desafío.
La muerte de Walter Bulacio en un recital de la banda en Obras Sanitarias en 1991 fue un punto de inflexión. Este lamentable suceso, aún no esclarecido completamente, coincidió con la disolución de Sumo tras la muerte de Luca Prodan, lo que provocó una migración de público hacia Los Redondos, aumentando aún más la masividad de sus shows.
La creciente dificultad para organizar recitales seguros, sumada a la desconfianza de Solari en las fuerzas de seguridad, llevó a la banda a espaciar sus presentaciones y a cancelar conciertos. El último recital en River Plate, donde se produjo una muerte, marcó el fin de una era y la decisión de muchos de no asistir más, evidenciando la tensión entre la masividad y la seguridad en la historia de la banda.