Se enfatiza que Dios llama a las personas con un propósito grande, el cual sobrepasa las circunstancias o la falta de valoración de los demás. Este propósito divino no es para pasar desapercibido, sino para brillar y mostrar el amor de Dios.
La predestinación es un concepto clave, ya que se menciona que Dios conoce a las personas desde antes de su nacimiento y las predestina a ser conforme a la imagen de Jesucristo. Se resalta que Cristo es el primogénito y que los creyentes le seguirán para mostrar su imagen.