Cecilia, madre soltera con dos hijos, relata cómo superó una profunda crisis económica y depresión gracias a su participación en la iglesia y la aplicación de principios de fe.
Enfrentando deudas, falta de trabajo y pensamientos de desesperanza, Cecilia encontró apoyo en las reuniones de los lunes. Adoptó una nueva forma de pensar y actuar, lo que le permitió emprender y salir adelante.
Actualmente, Cecilia es emprendedora, libre de deudas y puede proveer a sus hijos. Destaca que la mayor conquista ha sido el Espíritu Santo, que le brindó paz y felicidad, transformando radicalmente su vida.