Se relata un conmovedor episodio en el que el Indio Solari se comunicó telefónicamente durante el velorio de Micaela, una joven asesinada en Gualeguay y fanática del músico. Los padres de Micaela, en medio de su dolor, encontraron consuelo en las canciones del Indio como forma de catarsis.
El Indio cantó "Juguetes Perdidos", un tema que la joven deseaba escuchar en su último recital y que él no había interpretado. Este gesto solidario y empático del músico se destaca como un acto de profundo humanismo en un momento de gran dolor para la familia.