Israel continúa sus operaciones militares en Líbano, intensificando los ataques contra Hezbollah y descubriendo una vasta red de túneles.
Uno de los túneles, de aproximadamente un kilómetro de longitud, albergaba seis pozos subterráneos, una sala de armas, lanzadores de misiles y equipos de combate, además de instalaciones logísticas como duchas, baños, cocinas y un quirófano.
Estos túneles, financiados por Irán, servían como centro de operaciones para Hezbollah a pocos kilómetros de la frontera israelí.
Israel acusa a Irán de intentar establecer una nueva ecuación mediante ataques directos, en respuesta a las operaciones israelíes en el sur de Beirut.