Israel y Hezbollah reanudaron los ataques en el sur del Líbano a pesar del alto al fuego mediado por Washington. El ejército israelí bombardeó la zona de Tiro, impactando cerca de un hospital y causando la muerte de un comandante de Hezbollah y heridas a 14 personas.
En respuesta, Hezbollah atacó una concentración de vehículos militares israelíes, resultando en la muerte de un soldado de 21 años. Estos enfrentamientos ponen en riesgo la fragilidad del cese al fuego y podrían afectar las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán.