En el valle de Mexicali, una zona desértica que registra las temperaturas más altas del país, persisten las memorias de un pasado con abundante agua en el río.
La comunidad cucapá, cuya lengua ancestral está en peligro de desaparición, ve su territorio y su río divididos por el muro fronterizo entre México y Estados Unidos. La construcción de presas y canales a lo largo del siglo XX alteró drásticamente el paisaje y el flujo del río.