Se describió la despedida al Indio Solari como un "funeral danzante" o "luto en pogo", caracterizado por una narrativa antisistema. Se observó una mitificación del artista, donde la muerte se convierte en un tránsito hacia la eternidad, reflejando una dimensión devocional frente a la muerte en Argentina.
Se mencionó la organización del evento por Javier Grossman y se recordó una declaración suya previa sobre la importancia de la cultura. Se debatió si el neoliberalismo menosprecia las expresiones culturales y artísticas, y si la cultura es vista como un hecho suntuario. Se cuestionó la dicotomía entre cultura y necesidades básicas como la salud.