Miles de fanáticos se congregaron en Avellaneda para despedir al icónico músico Indio Solari, formando extensas filas que superaron las 65 cuadras. La convocatoria, que comenzó temprano y con la apertura de puertas una hora antes de lo previsto, demostró la profunda conexión del público con el artista y su legado musical.
Los seguidores, muchos de ellos presentes desde la adolescencia, expresaron la importancia de Solari en sus vidas, describiendo su música como una fuente de energía y unificador de generaciones. La "misa ricotera", como se refieren a los encuentros masivos, se destacó por su carácter cultural y la diversidad de asistentes, quienes compartieron experiencias y recuerdos ligados a la música del Indio.
A pesar de las inclemencias del tiempo y la logística de la convocatoria, la devoción de los fans se mantuvo intacta. Se resaltó la naturaleza independiente y no comercial de la carrera de Solari, que se construyó desde los inicios en el under hasta convertirse en un fenómeno masivo, ajeno a la industria y a las redes sociales.