La historia de dos venezolanos, padre e hijo, que se reencontraron tras el exilio, es presentada como un relato conmovedor sobre el sufrimiento y la esperanza.
Se describe un centro de tortura convertido en centro de operaciones de crimen organizado, donde a los recién llegados se les da la bienvenida al "infierno". Se menciona un sistema que busca la destrucción de la persona, con cámaras en las celdas que obligan a los reclusos a permanecer inmóviles a la vista.