Se detalla el proceso judicial y eclesiástico iniciado por Eduardo Constantini para anular su matrimonio con Teresa Constantini, alegando falta de madurez al momento de casarse. Teresa, tras 28 años de matrimonio y 5 hijos, considera la demanda una embestida incomprensible y lucha por mantener su apellido y su historia.
Se sugiere que la motivación de Elina Constantini sería casarse por iglesia, mientras que Teresa denuncia violencia económica y la intención de borrar su identidad. La situación legal y eclesiástica se desarrolla en paralelo.