La disputa legal entre Eduardo y Teresa Constantini por el uso del apellido ha escalado a niveles insospechados. Eduardo ha presentado una demanda para que Teresa deje de utilizar el apellido Constantini, argumentando que ella se casó con él por inmadurez.
Teresa, cineasta y artista, ha defendido su derecho a usar el apellido que ha sido parte de su identidad profesional durante 40 años y con el que ha firmado todas sus obras. La demanda busca no solo que retire el apellido, sino también anular su matrimonio de 28 años y cinco hijos en un tribunal eclesiástico, alegando la misma falta de madurez al momento de casarse.
El trasfondo de la disputa parece ser la actual esposa de Eduardo, Elina, quien desearía ser la única mujer con el apellido Constantini. Teresa, por su parte, ha comparado la situación con el "efecto Streisand", una estrategia que, al intentar ocultar algo, atrae más atención sobre ello, y que ella utiliza para reforzar su identidad y carrera bajo el apellido en cuestión.