Se destaca la importancia de la reserva cognitiva, vinculándola con la filosofía y las prácticas de los gimnasios griegos. Mantenerse activo, tener proyectos, participar en reuniones sociales y llenar la agenda con actividades son claves para el desarrollo cognitivo.
Estos hábitos contribuyen a la renovación y generación constante de interconexiones neuronales, fortaleciendo la capacidad del cerebro para afrontar desafíos y mantener su plasticidad a lo largo de la vida.