Se reflexiona sobre el poder unificador de la música, contrastándolo con las "grietas" ideológicas. Se toma como ejemplo la conmovedora despedida a Gustavo Cerati, donde se demostró que la música puede superar las diferencias políticas y personales.
Se enfatiza que la música no tiene por qué estar ligada a la ideología política y que es posible disfrutar y respetar a diversos artistas, incluso aquellos con posturas distintas. El Indio Solari, en su momento, expresó palabras de respeto hacia Cerati, subrayando este mensaje de unión.
"La música une, une a los países. No tiene que haber grietas. Cada uno tenemos su ideología política y bueno, hay que aceptarla."
La idea central es que la música tiene la capacidad de conectar a las personas, trascendiendo barreras y fomentando un ambiente de aceptación y respeto mutuo, tal como se evidencia en las muestras de cariño hacia el Indio Solari.