Vecinos de la zona donde residía el Indio Solari comparten sus experiencias y el respeto que siempre tuvieron por su privacidad y discreción.
A pesar del fanatismo que genera su música, los vecinos afirman que siempre trataron de no molestarlo, entendiendo su necesidad de una vida tranquila y reservada.
Se recuerda la época de los recitales de Los Redondos, donde multitudes se acercaban, y se destaca que, incluso en la intimidad del barrio, se mantenía el respeto por su figura.