Un ex minero relata cómo usaban la locomotora para atacar estaciones tomadas por franquistas durante la noche. Él se encargaba de mantener la máquina a toda velocidad y aparecían de golpe, como un dragón, mientras su hermano y milicianos esperaban escondidos.
Con el tiempo, esta táctica se conoció y una noche los esperaban con un cañón antitanque. Se escucha la voz de "¡La policía!".