Pedro informa que todos están orando por la grave condición del Sr. Bevin. La señorita Inga decide leer la composición de Sue Farley, titulada "El amor que veo", para animar a la clase.
Sue describe su experiencia viviendo en un mundo oscuro y cómo el Sr. Bevin, a pesar de ser vidente, parece entenderlos. Destaca su voz alegre y la bondad que irradia al tacto. La composición concluye afirmando que si el mundo estuviera lleno de personas como el Sr. Bevin, solo habría "un brillante fulgor de amor".