Un número récord de neozelandeses está emigrando a Australia, buscando mejores salarios y calidad de vida ante el creciente costo de vida en su país. Abigail, una joven de 27 años, es un ejemplo de esta tendencia, vendiendo sus pertenencias para mudarse a Australia en busca de un trabajo estable.
La brecha de ingresos entre ambos países se amplía, con el 63% de los neozelandeses emigrando a Australia, donde pueden vivir y trabajar sin necesidad de visa. La juventud (20-39 años) representa más de la mitad de los emigrantes, lo que preocupa a economistas y autoridades.
Políticas implementadas por gobiernos anteriores y la actual gestión de Christopher Luxon no han logrado dinamizar la economía neozelandesa, generando descontento y desconfianza. La fuga de cerebros se perfila como un tema central en el debate nacional de cara a las próximas elecciones.