Se cuestiona la magnitud del fanatismo por figuras públicas, como músicos o deportistas, y se compara con reacciones de dolor o devoción extrema.
Se plantea la duda sobre si la intensidad de estas emociones es comprensible o excesiva.
Se cuestiona la magnitud del fanatismo por figuras públicas, como músicos o deportistas, y se compara con reacciones de dolor o devoción extrema.
Se plantea la duda sobre si la intensidad de estas emociones es comprensible o excesiva.