Oumuamua aceleró como un cometa al acercarse al Sol, pero sin dejar rastro visible. Para explicar este misterio, se propusieron hipótesis como un iceberg de hidrógeno o un fragmento de exoplaneta, sin convencer a la comunidad científica hasta la propuesta del astrofísico Daryl Z. Seligman.
Seligman, especialista en cuerpos celestes menores, analizó trayectorias de asteroides y descubrió siete objetos cercanos a la Tierra con aceleraciones no gravitacionales similares a Oumuamua, pero sin coma de polvo. A estos los denominó "cometas oscuros" por carecer de coma de polvo visible.