Una pareja fue descubierta robando en un local de Rosario, donde se hacían pasar por clientes. El hombre distraía a la empleada mientras la mujer escondía productos en su bolsa.
La encargada del local explicó que la pareja preguntaba por formas de pago y productos, manteniendo entretenida a la empleada mientras cometían el robo.
Se llevaron chicles, caramelos y otros productos pequeños. La dueña del local expresó su indignación y impotencia ante la situación, considerando colocar un cartel para prohibirles la entrada.
La pareja utilizaba al hombre como pantalla para que la mujer pudiera guardar los elementos robados en su bolso.