Se discute la figura del Mesías, enfatizando su origen hebreo, israelita y judío, en contraste con el término griego "Cristo". Se señala que el reconocimiento del Mesías no es solo para el pueblo de Israel, sino para toda la cristiandad, instando a cristianos y católicos a la reflexión y arrepentimiento.
Se critica la celebración del nacimiento de Jesús en fechas asociadas a festividades paganas y se cuestiona la identificación de Jesús con el "Cristo" romano, sugiriendo que el Mesías verdadero es hebreo. Se hace un llamado a la cristiandad para meditar sobre la identidad del Mesías.