La alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Casa Calas, celebró el último acuerdo de cese de hostilidades entre Líbano e Israel, calificándolo como una "oportunidad". Sin embargo, acto seguido repudió el ataque sufrido por los cascos azules, que resultó en la muerte de un serbio y dos españoles heridos, evidenciando la "naturaleza precaria de lo acordado".
Calas también se refirió a la decisión de los países europeos de desembolsar 100 millones de euros para reforzar las capacidades de defensa de las Fuerzas Armadas Libanesas. El objetivo es vigilar, controlar y garantizar la seguridad del Líbano, mantener el monopolio estatal de las armas y asegurar la protección de los civiles.