La tensión en Medio Oriente se intensifica tras una serie de ataques. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, realizó un ataque en los suburbios del sur de Beirut, Líbano, alegando la presencia de facciones de Hezbollah.
Además, se reportaron ataques en una de las islas de Irán y sobre petroleros que intentaban ingresar a puertos iraníes. En respuesta, Irán atacó el aeropuerto de Kuwait, lo que provocó el cierre del espacio aéreo kuwaití y la interrupción de las operaciones aeroportuarias.
Esta escalada de violencia genera preocupación en los países del Golfo, que intentaban retornar a la normalidad en medio de negociaciones. Si bien existen conversaciones entre Estados Unidos e Irán, y entre Líbano e Israel, la situación se complica por la capacidad del Estado libanés para controlar a las milicias de Hezbollah.
Donald Trump afirmó haber intervenido para frenar los ataques en Beirut, aunque los conflictos en el sur del Líbano y en Irán persisten. La situación es considerada muy compleja y con un alto riesgo de mayores enfrentamientos en la región.