A pesar del anuncio de un principio de alto al fuego mediado por Washington entre Israel y Líbano, la situación en la práctica no se está cumpliendo. El acuerdo incluía el cese de operaciones de Hezbollah y el retiro de sus soldados de la frontera con Israel, estableciendo zonas piloto bajo control del ejército libanés.
Sin embargo, Israel ha continuado bombardeando el sur del Líbano, alegando libertad de acción y la imposibilidad de retorno de los refugiados. Esta situación complica un acuerdo de paz general, ya que Irán supeditó la paz a un cese de hostilidades en este frente. Se informó que Donald Trump presionó fuertemente a Benjamin Netanyahu, llegando a calificarlo de "jodidamente loco" por sus acciones.