Una masiva convocatoria se realizó en todo el país bajo la consigna "Ni Una Menos", a 11 años de la primera marcha, y fue impulsada por los recientes femicidios de Agostina, Dulce María Beatriz Candia y Noelia Carolina Romero. Miles de mujeres y diversidades se congregaron en diferentes puntos de Argentina, con el epicentro en la Plaza del Congreso en la Ciudad de Buenos Aires.
Las pancartas y consignas, como "Vivas, libres y desendeudadas nos queremos", reflejaron el reclamo por políticas públicas que prevengan y erradiquen la violencia de género. Se destacó la preocupación por los 3.400 femicidios registrados en los últimos 11 años, cifra que se mantiene estable según registros oficiales.
En la Plaza del Congreso, familiares de víctimas de femicidio exhibieron fotos y nombres de sus seres queridos, exigiendo justicia. Se mencionaron casos específicos, como el de una madre que pedía el tratamiento del femicidio de su hija cuyo presunto asesino estaba libre, y el reclamo de retirar el beneficio del celular a femicidas presos.
La movilización contó con la participación de jóvenes, incluyendo estudiantes de secundaria que pidieron no eliminar la materia Educación Sexual Integral (ESI). Figuras públicas como Casu y Thelma Fardín también estuvieron presentes. Los manifestantes criticaron al presidente Javier Milei por sus declaraciones sobre la figura del femicidio, utilizando pancartas con su silueta y mensajes como "no nos mata la palabra femicidio, nos matan los femicidas".