Una multitudinaria marcha de Ni Una Menos se llevó a cabo ayer, a 11 años de su primera convocatoria, para reclamar el fin de la violencia de género. La movilización estuvo motivada por los recientes femicidios de Agostina Vega y Dulce Candia, y se replicó en diversas ciudades del país, con un fuerte epicentro en el Congreso de la Nación.
Durante la manifestación, se leyó un documento que exigió la renuncia de funcionarios, condenas para los agresores y la restitución de políticas públicas de género. La consigna de este año fue "vivas, libres y desendeudadas nos queremos", reflejando la persistencia de la violencia, ya que desde la primera marcha más de 3.000 mujeres fueron víctimas de femicidio.
Se destacaron carteles con los nombres de Agostina, Dulce y otras víctimas, visibilizando el cansancio y el miedo que enfrentan miles de mujeres. La convocatoria también incluyó testimonios de familiares, adolescentes y hombres, quienes reflexionaron sobre la importancia de enseñar mejores valores a los varones para erradicar la violencia.