Fuerzas de Israel bombardearon el sur del Líbano horas después de que se anunciara un nuevo acuerdo de alto el fuego mediado por Washington entre el gobierno israelí y el libanés, sin la participación de Hezbollah.
El grupo armado mantiene su amenaza contra el norte de Israel y condiciona el cese de hostilidades al fin de la ocupación israelí del territorio libanés. Según la tregua anunciada, el cese de hostilidades depende del fin de los ataques de Hezbollah y su retirada del sur, lo que llevaría a nuevas negociaciones la semana del 22 de junio.
El líder de Hezbollah, Naim Qasem, rechazó el acuerdo, calificándolo de "capitulación", y aseguró que el grupo seguirá atacando a Israel mientras ocupe el sur del Líbano. Donald Trump, quien busca un acuerdo con Irán, presiona a Israel para detener la guerra en Líbano, pero Benjamin Netanyahu se debate entre las demandas de su socio y sus propios objetivos políticos. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó que el ejército mantendrá su libertad de acción militar en el sur libanés.