Suecia está implementando medidas drásticas para enfrentar el vertiginoso aumento de tiroteos y atentados con bombas relacionados con pandillas en la última década, muchos de ellos perpetrados por menores de edad. El país, que se ha diferenciado de sus pares europeos por este problema urgente, planea la construcción de nuevas cárceles para jóvenes y una reducción de la edad de responsabilidad penal.
El gobierno, que asumió el poder en 2022 y se prepara para elecciones en septiembre con la delincuencia como tema clave, sostiene que el enfoque permisivo del pasado ha fracasado. Por ello, propone adoptar una postura más firme, enviando a menores de 15 años a prisión en lugar de centros de acogida.
Según un nuevo proyecto de ley, la edad de responsabilidad penal se reducirá de 15 a 13 años, una medida por debajo de la mayoría de los países europeos. Los menores condenados por delitos graves serán recluidos en prisiones especiales, una de las cuales también acogerá a niñas. En la prisión de Rosenberg, al norte de Estocolmo, una de las tres cárceles en reconstrucción para delincuentes adolescentes violentos, la vida entre rejas se centrará en la educación, con tiempo libre para televisión, videojuegos o gimnasio. Las celdas permanecerán cerradas con llave a partir de las 20 horas, y se espera la llegada de los primeros reclusos después del verano.