Cientos de personas protestaron en Southampton, Reino Unido, tras la muerte de Henry Novak, un joven apuñalado en diciembre. La indignación se avivó con la publicación de un video que muestra a la policía esposando a la víctima en lugar de asistirlo, lo que ha llevado a activistas de extrema derecha a denunciar un supuesto racismo antibranco.
El primer ministro británico, Chris Starmer, condenó la violencia en las protestas y la manipulación del caso por figuras de extrema derecha como Toby Robinson y Nigel Farage. Starmer exigió una investigación independiente sobre la actuación policial, reconociendo "cuestiones graves" en el caso, especialmente cómo las acusaciones de racismo influyeron en las decisiones policiales.
Los padres de Novak calificaron el trato recibido por su hijo como "inhumano y degradante". El incidente ha llevado a enfrentamientos entre manifestantes y la policía en Southampton, con ataques a agentes con ladrillos, botellas y papeleras.
El asesino, Vikram Digwa, fue condenado a cadena perpetua por apuñalar mortalmente a Novak con un cuchillo ceremonial. La controversia se centra en la priorización de una falsa acusación de racismo sobre la atención médica a una persona moribunda.