Una insólita historia de amor entre una policía bonaerense y un ladrón terminó con ambos tras las rejas. Micaela Quintana, la agente, y Aaron Eloy Mancilla, el líder de una violenta banda, compartían viajes y lujos, financiados presuntamente con el dinero de los robos que él y su banda cometían en Villa Dorrego, González Catán.
La banda de Mancilla realizaba "entraderas", asaltando domicilios mientras las víctimas dormían y llevándose dinero, joyas, electrodomésticos y vehículos. Las cámaras de seguridad fueron clave para identificar a los delincuentes, incluyendo a Quintana, quien fue desafectada y detenida por ser cómplice de la actividad delictiva de su novio, con quien convivía.
La pareja, apodada "poli ladrón", no solo viajaba sino que también adquirió una moto de alta cilindrada con el dinero robado.