Diego Fernando Ponce, un comisario de la policía bonaerense de 46 años, fue asesinado en González Catán por cuatro motochorros que intentaron robarle la camioneta mientras esperaba a su hija en la clase de inglés. Ponce, vestido de civil y de franco, recibió cuatro disparos tras intentar defenderse con su arma reglamentaria.
Los delincuentes, que venían de robar una moto a otro vecino, abordaron al comisario en Apipé entre Sufriatei y Obligado. La frase "No me quiero morir" quedó retumbando entre los vecinos que lo asistieron y lo trasladaron en el auto de su marido al hospital, donde llegó sin signos vitales.
La maestra de la hija de Ponce, visiblemente afectada, relató cómo tuvo que comunicarle a la niña el asesinato de su padre, y cómo los vecinos colaboraron para intentar salvarlo. Un detenido, que llegó a un hospital con un disparo en el pecho, fue identificado como uno de los atacantes, mientras que los otros tres están identificados.
El caso reabre el debate sobre la seguridad y el control de las tobilleras electrónicas, mencionando el caso de un empresario con tobillera que fue a la Basílica de Luján. La comunidad de la academia de inglés se mostró conmocionada, describiéndose como una familia que fue "arruinada" por el crimen.