Miles de personas se manifestaron en Lisboa y otras ciudades de Portugal para exigir al gobierno de centro-derecha que retire una propuesta de reforma laboral. Los manifestantes consideran que esta reforma atenta contra los derechos laborales ya conquistados, desregulando horarios, extendiendo contratos precarios y facilitando despidos, además de afectar los derechos de maternidad y paternidad.
Filipa Carmo, artista plástica y una de las manifestantes, expresó que el gobierno está intentando retirar derechos básicos como el pago de horas extra y la protección social. Esta es la segunda huelga general de este calibre en seis meses, lo que evidencia la persistente oposición de los trabajadores a las políticas gubernamentales.
La protesta en Lisboa llegó hasta el Parlamento, donde la policía dispersó a varios manifestantes. Luis Montenegro, el primer ministro de Portugal, afirmó que el gobierno respeta el derecho de huelga, pero advirtió que la jornada de protesta perjudicó a muchas personas y familias, especialmente en sectores como la educación, la sanidad y la movilidad.