En el debate televisivo se cuestionó el accionar de la justicia y la falta de protocolos adecuados en casos de violencia de género, tomando como ejemplo el femicidio de Agostina. Se hizo referencia a casos anteriores, como el de Melina Romero, para ilustrar la estigmatización de las víctimas por parte de algunos medios y la sociedad.
Los panelistas enfatizaron la necesidad de concentrarse en los agresores y en las fallas del sistema que permiten que estos crímenes ocurran. Se criticó la liberación de Claudio Barrelier y la falta de consideración de antecedentes en su contra, así como la inacción ante las señales previas al femicidio, como la inasistencia de Agostina al colegio.
Se planteó la responsabilidad del Estado en la prevención de la violencia de género y la protección de las víctimas, exigiendo políticas públicas efectivas y una revisión de las leyes que permitan la impunidad de los agresores. Se mencionó la falta de funcionamiento de las fiscalías de género y la influencia del "poder político machista".