Se critica la impunidad con la que actuó Barrelier en el femicidio de Agostina, teniendo tiempo y libertad para manipular la escena del crimen.
A pesar de las sospechas y la intervención del padre de Agostina, la justicia no actuó a tiempo, permitiendo que Barrelier ocultara pruebas y actuara a sus anchas.
Expertos analizan el comportamiento de Barrelier como un plan criminal con etapas definidas: planificación, ejecución del asesinato y maniobras posteriores para evadir la justicia.
Se cuestiona la peligrosidad de Barrelier, quien ya habría tenido conductas similares en el pasado y ejercía una función pública sin antecedentes penales.