La investigación en la casa de Barrelier se intensifica con la llegada del personal del DUAR, que utilizará un equipo geofísico para buscar alteraciones en el subsuelo, como cavidades o enterramientos. Este tipo de tecnología, que emite ondas electromagnéticas, es crucial para detectar anomalías en el terreno, sugiriendo una búsqueda exhaustiva de pruebas.
En medio de las pericias, se reveló que el primer allanamiento a la vivienda de Barrelier fue "muy mal hecho", ya que no se utilizaron los equipos adecuados desde el inicio. Se sugirió que, de haberse actuado con mayor prontitud y equipamiento, el resultado de la búsqueda de Agostina podría haber sido diferente.
Además, se profundizó en la interna familiar de Agostina, donde el abuelo acusó al padre de "nunca hacerse cargo", lo que generó un velatorio dividido entre la familia del padre y la madre. Se mencionaron antecedentes de violencia doméstica entre los padres de Agostina, lo que complejiza el contexto familiar de la víctima.
La abuela de Agostina reiteró la sospecha de que hay más implicados en el caso y pidió la detención de la dueña del Ford K. También se planteó la hipótesis de que Barrelier podría haber tenido "protección política" debido a sus antecedentes como puntero y una posible red de trata, basándose en declaraciones de una víctima anterior.