El consumo de carne de cerdo en Argentina ha experimentado un notable incremento, superando al de carne vacuna, principalmente debido a su precio significativamente más bajo. El kilo de carne de cerdo cuesta menos de la mitad que el de carne vacuna, lo que ha impulsado esta tendencia en los últimos meses.
Las cifras revelan que el consumo de carne vacuna cayó un 6,8% en los últimos 12 meses, alcanzando mínimos históricos de 46,2 kilos por habitante al año. En contraste, el consumo de carne de cerdo aumentó un 10,5%, llegando a 25 kilos por habitante anual. Este cambio se atribuye también a que la carne vacuna aumentó un 32,6% en abril, mientras que la de cerdo lo hizo en un 20,3%.
Carniceros consultados confirman esta tendencia, señalando que los cortes de cerdo como la bondiola, las costillitas y el solomillo son cada vez más demandados por su conveniencia económica y proteica. Los consumidores priorizan el precio al momento de elegir, aunque algunos mantienen su preferencia por la carne vacuna.