El caso de Marcelo Porcel, un empresario acusado de abuso sexual gravemente ultrajante, corrupción de menores y producción de pornografía infantil, continúa generando indignación ya que, a pesar de estar procesado, sigue en libertad sin tobillera electrónica. La noticia fue informada por Lorena Maciel, quien se encontraba en la comisaría donde se administran estos dispositivos, esperando la presencia de Porcel, quien finalmente se retiró antes para evitar a la prensa.
Diez jóvenes denunciantes, amigos del hijo de Porcel y compañeros de colegio, brindaron sus testimonios ante la justicia, detallando cómo el empresario los alcoholizaba a los 13 años y los incitaba a realizar "desafíos" en su oficina, incluyendo correr semidesnudos. Los padres de las víctimas expresaron su frustración y la falta de seguridad que sienten, pidiendo a los jueces que Porcel sea encarcelado.
La justicia argumenta que no hay riesgo de fuga ni de entorpecimiento de la investigación, lo que genera un fuerte cuestionamiento sobre la disparidad en el trato judicial entre personas con recursos económicos y quienes no los tienen. Se destacó que Porcel utilizaba a su familia como "pantalla" para acercarse a nuevas familias en la comunidad escolar, ganándose su confianza para luego manipular a los menores.
Además, se reveló que la mujer de Porcel, María Eugenia Llorente, quien aparecía en imágenes de la Basílica de Luján junto a él, mentía sobre su separación y fue cómplice por acción u omisión, ya que, según los testimonios, ella siempre estaba ausente durante los encuentros con los chicos. La periodista Maciel anticipó que habrá nuevas novedades en el caso, sugiriendo que la investigación revelará cómo Porcel "sedujo" a los padres para luego acceder a sus hijos.