Un especialista analizó la mente de los psicópatas perversos, señalando que, en general, son personalidades con poca readaptabilidad social y que, para este tipo de delitos, la única solución es el encierro. Se mencionó que ya desde César Lombroso en 1870 se planteaba que para estos casos no había más que la prisión.
La discusión se centró en la probabilidad de que, si bien la ejecución de un hecho delictivo puede ser individual, las acciones posteriores, como la limpieza de un auto o una casa, requieren la participación de más de una persona, lo que sugiere la posible complicidad en algunos crímenes.