El análisis del caso de Claudio Barrelier se centra en la figura del psicópata y la dinámica del engaño. Se postula que el delincuente solo puede engañar a quienes niegan la realidad, los "negadores", quienes caen en la trampa por no creer en lo que podría suceder. Se describe a Barrelier como un psicópata "desprolijo", que de haber tenido mayor inteligencia y prolijidad, podría haber sido un asesino serial.
El informe forense sobre los restos de la víctima, Agostina, revela detalles del crimen: abuso sexual, estrangulamiento, descuartizamiento y aparente incendio de parte del cuerpo para ocultar el delito. A pesar de las deficiencias en la preservación de la escena del crimen, el análisis de los restos permitió reconstruir los hechos. Se menciona que Barrelier simuló ideas suicidas ante los médicos del servicio penitenciario, una táctica para engañar.
Se hace hincapié en la teoría de que el psicópata necesita de un "negador" para llevar a cabo su plan, y que los restos de la víctima, a pesar de las fallas en la investigación, "hablaron" y expusieron la brutalidad del crimen. La narrativa compara el caso con otros de psicópatas que han tenido poder en Argentina, sugiriendo una recurrencia de este tipo de personalidades en la historia reciente del país.