Rusia lanzó un nuevo ataque masivo contra Ucrania utilizando 656 drones y 73 misiles, lo que resultó en la muerte de 11 personas y decenas de heridos en varias regiones del país. Los ataques causaron daños estructurales significativos, afectando principalmente edificios residenciales, comerciales e infraestructuras civiles en ciudades como Kiev, Dnipro, Poltava, Kharkiv y Zaporizhia.
La Fuerza Aérea Ucraniana informó haber interceptado una parte de los proyectiles, pero aun así, varios impactaron en 38 ubicaciones. El presidente ruso, Putin, prometió represalias por los ataques ucranianos previos, acusando a Kiev de cometer crímenes deliberados contra niños y adolescentes.
Los residentes de Kiev buscaron refugio en las estaciones del metro durante la noche para protegerse de las explosiones, una situación que se ha vuelto cotidiana. Cientos de personas se trasladaron bajo tierra con sus pertenencias, buscando seguridad en los túneles del transporte público.