La víctima relata el horror vivido en la casa de Barrelier, donde fue llevada a punta de pistola, obligada a desnudarse y amenazada. Describe cómo él le preguntó por su ubicación y quién sabía de su paradero, mientras él manipulaba una cinta y un cuchillo.
Tras ser obligada a desvestirse y ante la posibilidad de que él intentara entrar su moto, la víctima logró escapar. Relata que un grupo de chicos la ayudó y que no podría haber sido ella quien no tuvo la misma suerte de escapar.