Se analizó el "permitido" de Martina y Maxi, destacando que el uso de la plastilina y otros juegos sirvió para enfocar la atención en la conexión de pareja y no solo en la comida. Se consideró una actividad de descarga y una forma de crear intimidad, sin ir en contra del "comer consciente".
Se resaltó que estas actividades, realizadas antes y después de comer, permitieron disfrutar de la comida de manera compartida y consciente, evitando distracciones como la panera en un restaurante. La estrategia de desviar el foco de la comida se consideró efectiva para fortalecer la relación.