Un perfilador analiza la mentalidad de los criminales, describiendo su desprecio por la vida propia y ajena. Se sugiere que la exposición a videojuegos violentos y la normalización de la delincuencia como "trabajo" contribuyen a esta falta de empatía y valoración de la vida.
Se plantea que este accionar delictivo, que a menudo comienza en la adolescencia y se transmite generacionalmente, trasciende las capacidades de prevención del Estado. La falta de valores y la ausencia de contención social son factores clave en la perpetuación de la criminalidad.