La morosidad para las empresas se encuentra en un bajo 3.1%, lo que la hace parecer imperceptible. Sin embargo, al desagregar por provincias, algunos datos muestran una morosidad que puede alcanzar el 5%, indicando que uno de cada 20 créditos otorgados por el sistema bancario en ciertas zonas no se está pagando a tiempo.
En contraste, la morosidad en las familias promedia más del 12%. Se destaca la diferencia entre la morosidad empresarial, que es baja en general pero con variaciones por jurisdicción, y la morosidad familiar.