El programa enfatiza la necesidad de llamar las cosas por su nombre y calificar los hechos como lo que son: un femicidio. Se critica al fiscal por no haber utilizado este término en la conferencia de prensa, considerando que un homicidio simple no puede aplicarse a un adulto respecto a una menor.
Se reitera la figura de Barrelier como femicida y se especula sobre la posible complicidad de otras personas, cuestionando por qué la madre de Agostina no pudo ser querellante en la causa.
Se menciona la hipótesis de que Barrelier podría estar involucrado en una red de trata, basándose en el audio de una víctima anterior que gritaba que querían entregarla a clientes.
Se hace un llamado a la reflexión sobre el cambio cultural necesario para erradicar el machismo y la violencia de género, instando a la sociedad a estar alerta ante posibles "carroñas" en su entorno.