El caso de Agostina, la menor asesinada en Córdoba, podría tomar un giro federal si se confirma la existencia de una red de trata de menores. Periodistas y panelistas del programa sugieren que el fiscal Garzón, a cargo de la investigación, estaría intentando encubrir esta posibilidad debido a sus vínculos con el poder político de Córdoba.
Se destaca que el presunto asesino, Barrelier, podría ser un "captador de menores" y que el crimen de Agostina sería parte de un entramado mucho más grave que un simple femicidio. La abogada del padre de Agostina, que en un principio defendía la actuación del fiscal, ahora se llamó a silencio, lo que genera aún más sospechas sobre posibles connivencias entre la justicia y la política.
La madre de Agostina, junto a los abuelos maternos, participó en una multitudinaria marcha de "Ni Una Menos" en Córdoba, donde se pidió el cambio de fiscal y la renuncia del ministro, evidenciando la desconfianza de la familia en la investigación provincial. Se critica que en la marcha se mezclaran consignas partidarias con el reclamo por el femicidio, desviando el foco de la tragedia.
Además, se reveló que el bar "Guachitas", donde trabajaba Soledad (la dueña del auto involucrado) y Barrelier, es un "antro" conocido en Córdoba. Los vecinos sospechan que en el lugar podrían haber ocurrido actividades ilícitas. Ante esto, la empresa emitió un comunicado desvinculándose de los hechos, aunque reconoció que Soledad era empleada y encargada del lugar.