Se describe la situación de la familia de Barrelier, incluyendo a su hija, quien convive con él y ahora se encuentra en un domicilio con custodia policial. Se reflexiona sobre el impacto emocional de que Barrelier haya matado a una joven de edad similar a la de su propia hija, considerándola también una víctima.
Se menciona la presencia de la madre de Barrelier, Viviana, quien se mostró devastada y pidió perdón a la familia de Agostina, negando cualquier conocimiento o encubrimiento. Se destaca el dolor y la confusión de la familia ante las acciones de Barrelier.